¿Sabías que una de las principales razones por las que las personas dejan de hacer ejercicio en febrero, es porque no le gusta entrenar solos? Entrenar con pareja, con un familiar o con un amigo no es “para exigirte más” ni para competir entre ustedes. Es para hacer algo mucho más poderoso: bajar los nervios de empezar a ejercitarte y subir la probabilidad de que regreses mañana.
Es muy poco el porcentaje de personas que abandonan por falta de conocimiento del ejercicio. La mayoría abandona por una combinación de cosas pequeñas que se acumulan: cansancio, estrés, poco tiempo, “hoy no tengo ganas”, “mañana vuelvo» y así se forma un cúmulo de pretextos.
Tener a alguien que comparte tu misma afición ayuda a evitar estas excusas para no entrenar. Así no te ejercitas con presión, sino con acompañamiento. Visitar Sportium se vuelve una cita con intención, no una tarea más en la lista.
Entrena en compañía, pero no hagan la misma rutina
Vamos a evitar el error número uno, pensar que el entrenar acompañado significa hacer lo mismo y al mismo ritmo. No. Lo mejor de entrenar con alguien es compartir el espacio y el compromiso, no copiar la rutina.
Una persona puede estar entrenando fuerza en el gimnasio, mientras otra estar enfocada en cardio o natación, es normal que una persona puede cargar más y la otra menos. Uno puede tener más condición, el otro menos. Eso no es un problema, de hecho, si intentan igualar sus entrenamientos, se arriesgan a frustrarse o a lesionarse, y ahí sí se rompe el plan.
La fórmula ideal es esta: Llegar a la misma hora, irse a la misma hora pero cada quien con su plan de entrenamiento individual.
Por qué funciona entrenar acompañado
Entrenar acompañado ayuda a que la perseverancia se convierta en hábito:
- Te saca de la negociación mental. Cuando estás solo, es fácil posponer tus entrenamientos. Cuando ya quedaste con alguien de ir, la decisión ya está tomada.
- Te baja la ansiedad de empezar. Llegar a Sportium puede sentirse pesado cuando vienes estresado o cansado.Pero con alguien, la entrada se hace más ligera.
- Te da continuidad sin drama. Si un día no tienes ánimo de ejercitarte, vas de todas formas porque no quieres romper el ritmo del compromiso que formaste.
- Hace el proceso más disfrutable. Y lo que se disfruta, se repite.
No necesitas fuerza de voluntad infinita. Necesitas un sistema que te lleve, incluso cuando estás regular.

El acuerdo de 3 reglas
Si vas a entrenar con pareja, familiar o amigo, hazlo simple. Nada de planes perfectos. Tres reglas y listo:
Regla 1: Nos vemos, aunque entrenemos distinto
Queden a la misma hora, lleguen juntos, calienten juntos, pero no se obliguen a hacer la misma rutina. Eso evita comparaciones y conflictos.
Regla 2: Nos encontramos al inicio y al final
Un gran método es:
- Se saludan y decide cada quien que le toca hoy
- Cada quien entrena por su lado
- Se vuelven a encontrar para estirar 5 minutos o para salir juntos
Esto crea un inicio y un cierre compartidos que sostienen el hábito.
Regla 3: Si uno falla, el otro va
Esta regla es la más importante, porque si no la ponen, el convenio se vuelve frágil. Si un día tu acompañante no puede, tú vas igual. Y al revés.
No se trata de abandonar el trato. Se trata de no convertir el plan en una excusa para ambos.
Cómo entrenar juntos en Sportium sin complicarse
Aquí viene lo práctico: qué formatos funcionan mejor dependiendo de lo que hagan.
Opción A: Gimnasio en paralelo (ideal para constancia)
Este formato es oro.
- Llegan juntos.
- Calientan 8–10 minutos.
- Se van a la zona de fuerza y trabajan cerca mas no juntos.
- Se apoyan en lo básico: “¿cuántas te faltan?” “¿ya terminaste?” “vamos a la otra área”.
Lo importante aquí es que la compañía está en el entorno, no en la exigencia.
Un tip que funciona muy bien: elijan 3–4 ejercicios base que ambos hagan (por ejemplo: pierna, espalda, empuje y core), pero cada quien con su carga y su variante. Eso los sincroniza sin obligarlos a ser iguales.
Opción B: Clases dirigidas (la opción más fácil cuando están cansados)
Si vienen del trabajo, del estrés, del día pesado, una clase es perfecta porque:
- te quita decisiones
- te marca el ritmo
- te da estructura
- te obliga a terminar (porque ya estás ahí)
En pareja o acompañado, una clase tiene un efecto adicional: se vuelve una cita, algo que se espera. Y eso baja muchísimo el abandono.
La recomendación como coach: elijan clases de intensidad moderada para construir hábito. No necesitan salir destruidos. Necesitan querer volver.
Opción C: Natación juntos (misma sesión, ritmos distintos)
La natación es excelente para entrenar acompañado, pero no intenten nadar a la par si no tienen el mismo nivel.
El formato más realista:
- Mismo carril (si aplica) o misma hora.
- Trabajan por tiempo, no por velocidad.
- Hacen bloques cortos: 25–50 m o intervalos de 1–2 minutos, con descansos amplios.
- Se sincronizan en descansos, no en ritmo.
Aquí lo importante no es ganarle al otro. La magia es que nadar ordena la respiración y baja la tensión, y hacerlo acompañado aumenta la adherencia.
Opción D: Canchas deportivas (el camino más natural para no desertar)
Para mucha gente, el juego es la forma más sostenible de seguir moviéndose porque no se siente como rutina. Se siente como vida social con movimiento.
Si tu objetivo es la constancia, las canchas funcionan como un “pegamento” de hábito, te dan razones para regresar cuando la motivación está baja.

Cómo elegir al compañero de ejercicios correcto
No todos los compañeros sirven para sostener el hábito. El mejor compañero no es el más fuerte, ni el más intenso. Es el más constante.
Busca a alguien que:
- respete horarios
- no se burle cuando estás empezando
- no te presione a hacer más de lo que toca
- te acompañe aunque el día no sea el mejor
Evita entrenar con alguien que:
- siempre cambia planes a último momento
- convierte todo en competencia
- te hace sentir “menos” por tu nivel
- te empuja a entrenar con culpa
La consistencia se construye con un compañero que te suma calma, no presión.
Qué hacer si tienen niveles muy distintos
Esto pasa muchísimo, especialmente en familias: uno ya tiene condición, el otro está retomando. Y ahí es donde muchos se rinden porque se comparan.
La solución es esta: roles distintos, mismo compromiso.
- El que tiene más condición puede ser el que sostiene el horario.
- El que va empezando puede ser el que sostiene el esfuerzo realista.
- Los dos celebran el mismo esfuerzo: presentarse, cumplir, volver.
El truco final: convierte el entrenamiento en una cita fija
Si quieres que esto funcione de verdad, no lo dejes “a ver si se puede”. Ponlo como algo fijo.
- 2 días a la semana en pareja o con amigo.
- 1 día individual (para tu propia rutina).
- 1 día flexible (clase, natación o canchas).
En febrero, el problema no es la capacidad nula. Es la falta de continuidad. Y la continuidad se vuelve más natural cuando hay compañía.
Entrenar en pareja, familia o con un amigo no es para hacer todo perfecto. Es para reducir excusas, aumentar disfrute y mantenerte en movimiento incluso cuando el día se pone pesado.
Para conocer más de las opciones deportivas que Sportium tiene para ti, visita nuestra página y redes sociales Facebook e Instagram
