El bajón de febrero, vuelve al ejercicio sin empezar de cero

Febrero es el mes donde se cae la “emoción” del arranque de año. En enero todo se siente nuevo: rutina, intención, te prometes que ahora sí. Pero cuando pasan unas semanas las cosas se pueden complicar. El trabajo, escuela, pendientes, cansancio, frío, tráfico, estrés… y de repente el entrenamiento empieza a sentirse más como obligación que como impulso.

Si hoy tienes la sensación de que ya no pudiste cumplir tus metas de año, mantén esta idea clara: el bajón de febrero es normal. No significa que no puedas y que fracasaste. Significa que tu hábito está entrando a la etapa donde deja de depender de la motivación y empieza a construirse con constancia.

Y aquí va la parte más importante: volver al ejercicio no es empezar de cero. Volver es retomar un proceso que ya está en marcha, aunque lo hayas pausado.

Primero: entiende lo que realmente está pasando

Cuando alguien deja de entrenar unos días o incluso un par de semanas, la mente hace un drama: “ya perdí todo”, “soy inconstante”, “no sirvo para esto”, “ya para qué vuelvo”. Y con eso, el abandono se vuelve más emocional que físico.

La realidad es mucho más amable.

  1. Tu cuerpo no olvida tan rápido como crees.
    Sí, se puede sentir pesado el primer día de regreso, pero no es porque “regresaste al inicio”. Es porque el cuerpo se desacomoda un poco cuando se interrumpe el ritmo. Pero la base que ya construiste —adaptación, técnica, coordinación, condición— no desaparece.
  2. El verdadero problema no es físico, es de estrategia.
    La mayoría vuelve con una exigencia absurda: quiere retomar exactamente donde se quedó, con la misma intensidad, el mismo volumen, la misma rutina de enero y termina agotado, adolorido y con la sensación de “esto no es para mí”.
    No es que no sea para ti: es que te estás exigiendo como si no hubieras pausado.
  3. La culpa te cansa más que el ejercicio.
    Si cada regreso viene con regaño interno, el entrenamiento se convierte en castigo. Y nadie se queda mucho tiempo en algo que siente como castigo.

Debes regresar con inteligencia, no con drama.

Volver bien: la regla que te evita desertar otra vez

Si te quedas con una sola regla, que sea esta: Tu primer objetivo al volver es salir del club sintiendo que podrías repetir mañana. No busques reventarte, busca reactivar el hábito.

Piensa en febrero como un mes de ajuste: el mes donde conviertes el arranque en rutina. Y para eso, necesitas entrenamientos que se adapten a tu energía real.

Obtén un esquema simple de 3 días de ejercicio, es para recuperar el ritmo sin lesionarte y sin odiarlo.

Día 1: Gimnasio “simple y efectivo”

La clave del primer día es hacer lo básico con buena técnica, sin buscar llegar al límite.

  • 8–10 minutos de entrada en calor (caminadora suave, bici ligera o elíptica).
  • Circuito de fuerza (2–3 series, sin llegar al fallo):
    • Piernas (máquina o peso corporal)
    • Jalón/espalda
    • Empuje/pecho
    • Core simple (plancha o abdomen controlado)
  • 5 minutos de movilidad/estiramiento suave.

Regla de oro del día 1: termina con sensación de “me hizo bien”.
Si terminas destruido, tu mente va a negociar para no volver.

Día 2: Natación o cardio moderado “para volver a respirar”

El segundo día es para recuperar la sensación de flujo, de ritmo, de energía.

Si haces natación:

  • Sesión suave, sin competir con nadie.
  • Bloques por tiempo: 20–30 minutos continuos o intervalos cortos con descanso amplio.

Si haces cardio (si no nadas ese día):

  • Intensidad moderada: que puedas hablar entre frases.
  • 20–35 minutos.

Objetivo del día 2: salir más ligero, no más cansado.

Día 3: Clase dirigida o canchas “para volver a disfrutar”

El tercer día es clave por una razón: la adherencia.
Cuando vuelves, necesitas una experiencia que te haga decir: “sí me gusta venir”.

  • Una clase dirigida es perfecta cuando no quieres pensar: llegas, sigues instrucciones, te dejas llevar.
  • Las canchas funcionan por el mismo motivo: hay juego, hay dinámica, hay diversión.

Objetivo del día 3: reconectar con el placer del movimiento.

Con esto ya lograste lo más importante: volviste en serio. No con culpa, no con exceso, con un plan.

Reconoce la sensación de perder condición

Sentirte más cansado al regresar no es señal de que estás en cero. Es señal de que tu cuerpo necesita unos días de reacondicionamiento.

Aquí está la trampa: si te asustas con esa sensación y decides “ponerle más duro para recuperar”, solo te empujas al abandono otra vez.

Mejor usa estas correcciones sencillas:

  • Si te falta el aire: baja intensidad, pero mantén frecuencia.
    Mejor 3 sesiones moderadas que 1 sesión brutal.
  • Si te duelen los músculos: no te detengas por completo, ajusta.
    Haz movilidad, baja cargas, mete natación suave.
  • Si te sientes torpe: repite lo básico.
    La coordinación regresa rápido cuando vuelves a practicar.
  • Si te da flojera: no negocies todo, negocia el inicio.
    “Solo voy y hago 25–35 min.” Muchas veces, estando ahí, haces más. Pero la meta es cumplir.

El error que más gente comete en febrero

El error más grande al regresar a hacer eactividad es querer “compensar”.

“Como falté, hoy hago el doble.”
“Como me salté una semana, hoy me reviento.”
“Como ya iba bien, hoy retomo donde me quedé.”

Eso suena disciplinado, pero en realidad es impulsivo. Y suele terminar en:

  • dolor excesivo
  • lesión leve (que te saca otra semana)
  • agotamiento
  • frustración
  • abandono

La disciplina real se ve así:
hoy hago lo necesario para poder entrenar también la próxima semana.

Cómo sostenerte el resto del mes

Ya regresaste. Ahora hay que mantenerlo.

Aquí tienes una estructura muy realista para febrero, pensada para adultos y familias:

  • 2 días de gimnasio (fuerza base, sin excesos)
  • 1 día natación o cardio (ritmo, recuperación, respiración)
  • 1 día clase dirigida o canchas (disfrute y constancia)

Si solo puedes 3 días:

  • 1 gimnasio
  • 1 natación/cardio
  • 1 clase/canchas

Y si vienes en familia:

  • mantengan el acuerdo de “cada quien a su actividad, pero venimos en el mismo bloque de tiempo”.
    La logística compartida es más poderosa que la rutina idéntica.

El “regreso exitoso” se mide así

No se mide por el peso que cargaste, ni por cuántas calorías quemaste, ni por si saliste empapado.

Un regreso exitoso se mide por estas señales:

  • Volviste sin castigarte.
  • Te recuperaste bien.
  • No te lesionaste.
  • Te dieron ganas de volver.
  • Cumpliste tu plan de 3–4 visitas semanales.

Eso es construir hábito.

Febrero es donde se decide quién se queda. Pero no porque febrero sea “más duro”, sino porque febrero te quita la emoción del inicio y te deja lo importante: el compromiso contigo.

Si te bajaste unos días, no te presiones, no te regañes. ni te autosabotees. Haz lo único que realmente funciona:

Vuelve con un plan simple, elabóralo todos los días y sé constante

Siguenos en nuestras redes sociales Facebook e Instagram y nuestra página para que no te pierdas toda la información que tenemos para ti en Sportium

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *